Muchas empresas utilizan a la música como una herramienta para hacer sentir más cómodos a sus clientes, sin embargo, muy pocas compañías se han detenido a pensar el efecto que esta podría tener en los empleados. Por este motivo investigadores de la Universidad de Cornell decidieron llevar a cabo un experimento para ver cómo reaccionan las personas ante diferentes estímulos sonoros.

2

Para llevar adelante el experimento participaron unos 188 universitarios quienes fueron divididos en grupos de tres para que interactuasen entre sí mediante una computadora. La prueba se realizó unas veinte veces. A cada participante se le otorgaba determinada cantidad de dinero que podía guardar para sí mismo o colocarlo en un fondo común del grupo, que como incentivo crecería en la siguiente ronda.

Lo interesante del experimento es que los participantes no conocían la cantidad de rondas que se llevarían a cabo, por lo que no era seguro volver a tener el dinero una vez que se lo depositaba en la cuenta común.

A cada grupo de participantes se le asignó distintas listas de reproducción de manera aleatoria. Una de ellas era la calificada como feliz y contenía las canciones  “Walking on Sunshine”, “Brown-Eyed Girl”,  “Happy Days” y “Yellow Submarine”. La otra lista eran canciones tristes como “Smokahontas”, de Attack Attack! y “You Ain’t No Family”, de Iwrestledabearonce. L última lista no tenía canciones así que los participantes de ese grupo no escuchaban nada.

Después de realizar todas las rondas el grupo que escuchó la música de la lista de reproducción “feliz” fue mucho más colaborativo. Por ejemplo, en la quinta ronda las personas de este grupo apartaban en más del 60 por ciento de los casos, contra el cuarenta por ciento del grupo que escuchaba heavy metal.

Al final de todas las rondas, el grupo que no escuchó música donó solo el 20 por ciento al fondo común, los que escuchaban la lista feliz un 50 por ciento. Esto demuestra que los habientes con música alegre promueven a que los empleados tomen decisiones que beneficien al equipo en general.

Este experimento es considerado como un paso para entender cómo la música afecta a los trabajadores. Si bien el ambiente fue totalmente recreado, las personas no se conocían entre sí pero igualmente decidieron aportar para el grupo en común. Aún así faltan por descubrir muchos factores, como qué pasa si la música se repite muchas veces, o qué sucedería si se escucha en determinadas situaciones o cómo influyen los gustos musicales de cada persona.

Por más de que el experimento no de respuestas a muchas interrogantes, sí es capaz de demostrar que la música no solo afecta a los consumidores sino que también influye en los empleados y eso la convierte en un factor a considerar.

 

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.