La mayoría de los consumidores en el mundo recomiendan a sus amigos y conocidos una marca en la cual confían. A su vez, la mayoría de los usuarios se aventuran a probar una nueva si algún conocido se la recomienda. Esto se da por una sencilla razón: confiamos más en los que conocemos y nos guiamos por su criterio.

Por el motivo mencionado anteriormente, es muy importante tener una identidad corporativa trascendental, sobre todo a nivel online.  La confianza de los consumidores en la marca implica un 40 por ciento en la decisión  de compra.

Las marcas deben conocer a la perfección los elementos que conforman la identidad corporativa. En la siguiente nota te contamos cuáles son y por qué es importante tenerlos en cuenta.

En primer lugar hay que poseer una personalidad definida. Esta implica identificarse con un elemento que transmita lo que es la marca. Este elemento debe ser fácil de recordar e identificar por los consumidores, así si se quiere transmitir dinamismo, por ejemplo, se podría incluir un signo de admiración en el nombre de la marca. Por otro lado, la personalidad no solo debe destacar algo de la marca, sino que también tiene que funcionar como distintivo entre la competencia, aquello que la hace única y que el resto no ofrece.

En una segunda instancia hay que tomar en cuenta los tres elementos básicos de la identidad corporativa y trasladarlos a la práctica:

  1. Misión: implica qué es la empresa, qué hace, por qué lo hace y para quién lo hace. Es decir, el propósito de la marca.
  2. Visión: hacia dónde quiere llegar la marca. Cuáles son sus objetivos y metas, qué caminos recorrerá para alcanzarlos.
  3. Valores: principios éticos y morales sobre los cuales se rige la empresa y cimienta sus pilares.

En tercer lugar se encuentra la imagen tangible, dentro de ella se ubica el logotipo ya que este proyecta parte de la imagen en los consumidores. El logo tiene que ser claro, asociable a la marca, fácil de recodar y debe trasmitir al menos alguno de los puntos anteriores.

Por último, la empresa debe conocer a la competencia directa, es decir, a aquellas empresas que se encuentran en un mismo sector de mercada y ofrecen productos o servicios similares a los de la propia empresa. Hay que identificarlas con claridad para poder definir los puntos en común y el distintivo de marca. También hay que tener claro cuál es la competencia indirecta. Esta última está conformada por aquellas marcas que ofrecen productos o servicios distintos a los de mi empresa pero que se sitúan en el mismo mercado. Por ejemplo, si mi empresa se ubica en el rubro del entretenimiento y dentro de él vende libros, la competencia directa estaría formada por el resto de las librerías, mientras que la indirecta podría estar formada, por ejemplo, por los cines, ya que satisfacen la misma necesidad dentro del mercado: entretener.

 

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.