Ser conciso, breve y pronunciar las ideas con ímpetu son factores necesarios para poder ganarte al público con mayor facilidad. Para poder lograrlo no es necesario tener talento natural para hablar el público. Si bien es un extra,  existen una serie de trucos que pueden ser de utilidad.

En una primera instancia el uso hábil del lenguaje le da poder al discurso desde el inicio. Contar los detalles, hacer que sea atractivo y llame la atención, que la audiencia quiera seguir escuchando, como si fuera una historia.

Una de las principales calves es poder inspirar a tu audiencia. Para ello debes ir al punto, contar solo aquellos factores que tengan que ver con la historia que quieras contar. De este modo lograrás inspirar y focalizar la atención, no distraer a tus espectadores. Delinear un camino hacia el objetivo será un punto fuerte.

Por el mismo motivo será necesario utilizar las palabras justas. Hay que compartir la información necesaria. Si se cuenta demasiado la audiencia se sentirá abrumada. Si se cuenta de menos, no se entenderá el discurso y se perderá la atención. Hay que selecciona un tema y mantenerse en él.

Por último, hay que tener en cuenta que se pueden decir muchas cosas de distintas maneras. Hay que encontrar la forma más adecuada de transmitir la información. No solo cómo se va a decir, sino cómo se va a escuchar, allí está la calve. Hay que pensar en lo que queremos que sientan los oyentes. Sin importar la técnica que se haya escogido o el lenguaje por el cual hayas optado, la concisión y la especificidad serán tu principal herramienta.

 

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