Tendemos a pensar en el liderazgo en términos de alta dirección, pero el supervisor de una planta de producción puede ser un líder tan eficaz como un director general. Los líderes son las personas dedicadas a la gestión en cualquier nivel de una organización, dentro de un ámbito de control. Aquí hay cuatro cosas fundamentales que los buenos líderes siempre hacen y aquellas cosas que nunca hacen.

HACEN: Felicitar a aquellos que lo merezcan. Los líderes eficaces saben que el reconocimiento reflexivo sobre los buenos resultados es una forma de animar al equipo de cara al futuro y están dispuestos a ofrecer elogios cuando sean merecidos.

NO HACEN: Atribuirse a sí mismo toda la gloria y el éxito. Los líderes eficaces prosperan en el éxito de sus personas y se dan cuenta de que ese éxito es el reflejo de un buen liderazgo.

HACEN: Piensan a largo plazo. Los mejores líderes siempre están buscando más allá del horizonte, hacia situaciones que aún no han ocurrido y evalúan cómo los acontecimientos de hoy determinarán el futuro. “Los jefes piensan en la actualidad, los líderes piensan en el mañana”, dijo Peter Drucker.

NO HACEN: Se guían por los intereses de hoy en lugar de mirar hacia el futuro. Esa mentalidad bloquea el mañana y rara vez es la manera más idónea para gestionar un negocio o departamento a largo plazo.

HACEN: Son conscientes del potencial dañino del riesgo. Esto no quiere decir que uno no deba aceptar nunca el riesgo. De hecho, en muchos negocios vale la pena. Cada supervisor tiene riesgos para la gestión: riesgos para operaciones departamentales, para la seguridad de la empresa, para los presupuestos y así sucesivamente. Fuertes directivos de todos los niveles reconocen que estar atentos del riesgo es un elemento integral del proceso de gestión.

NO HACEN: Sentirse invulnerables. Hay diferencia entre la confianza y la chulería. Cuando los líderes crecen siendo confiados en exceso y comienzan a sentir que las mismas reglas que se aplican a los demás no se aplican a ellos mismos, la gestión de sus responsabilidades no se hará con la perspectiva y precaución necesaria.

HACEN: Dirigen con humildad. El liderazgo es un privilegio, no un derecho. Los buenos líderes se centran en los demás: sus empleados, sus clientes, sus accionistas… y reconocen que si satisfacen sus necesidades de forma natural habrá buena gestión. Desde un punto de vista puramente práctico, la humildad es un estilo de liderazgo mucho más fácil de seguir.

NO HACEN: Ser arrogantes. Estar orgullo de los logros de cada uno es algo natural, pero cuando se convierte en algo excesivo los demás lo perciben como algo negativo. El liderazgo no deja de ser un tipo de relación de seres humanos con otros seres humanos, por lo que los líderes tienen que actuar de una manera que sea fácil de seguir por los demás.

Fuente Forbes

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