El país vecino sigue trabajando para aumentar la cantidad de energía eléctrica producida por reactores nucleares.

Después de muchos años de paralización, debido a la crisis económica que sufre Brasil, el gobierno de Michel Temer ha decidido volver a apostar por la energía nuclear e inauguró la séptima torre de la Planta de Enriquecimiento de Uranio en el estado de Río de Janeiro. 

Si bien en los planes de este gobierno estaba prevista la construcción de la tercera planta, al final fue suspendida por la falta de financiamiento y porque altos directivos de la empresa encargada del proyecto fueron detenidos por cargos de corrupción.   

Para terminar de construir la tercera planta nuclear se requiere invertir más de 3.000 millones de dólares y según el FMI, el desafío es complejo, porque la economía sigue bajo fuertes presiones, como por ejemplo, la deuda pública que ha llegado a un 84% del Producto Interno Bruto. Es por eso que la continuación de este proyecto dependerá del nuevo mandatario de Brasil, que asumirá el cargo en enero del próximo año, tras las elecciones de octubre. 

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