Adyen, una empresa holandesa fundada hace 9 años, es la responsable de procesar pagos para los grandes ‘unicornios’ tecnológicos. Maneja 250 métodos de pago y 187 monedas DIFERENTES en el provechoso negocio del comercio digital.

Cinco de las 10 ciudades principales para Uber por número de viajes se encuentran actualmente en China. Airbnb ya ofrece la mayoría de sus noches (70%) fuera de Estados Unidos. Netflix llevó su servicio a 130 nuevos países hace apenas unas semanas.

Lo que estas empresas de internet globalizadoras tienen en común es el dolor de cabeza que supone el movimiento de capital en moneda local. Vastas extensiones de la red de pagos digitales se mantienen unidas por un mosaico de código frágil y aleatorio. Los pagos se caen y los sistemas se colapsan. El lío de las plataformas y los intermediarios hace que lograr asentarse en un nuevo país y moneda requiere mucho tiempo y dinero.

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Esa complejidad es el margen de ganancia de Pieter van der Does, director general de Adyen, quien lidera una de las empresas de más rápido crecimiento en una industria que vale unos 1.600 millones de dólares: la del comercio electrónico. No mucha gente ha oído hablar de Adyen, pero ha sido la gestora de pagos para algunos de los grandes nombres de la tecnología en todo el mundo: Facebook, Netflix, Spotify, Airbnb o Uber. Van der Does creó su compañía privada holandesa en 2006 con otro veterano de los pagos, Arnout Schuijff, cuando previeron la necesidad con mucha anticipación. “Estamos construyendo la cosa más horrible contra la cual competir”, asegura.

Adyen puede manejar 250 métodos de pago y 187 monedas, más que algunos de los grandes nombres como Chase Paymentech, WorldPay y GlobalCollect. Su competidor, Stripe, una compañía de rápido crecimiento en el segmento móvil, está en sólo 23 países y 139 monedas. La amplitud de la oferta importa en el comercio internacional. Los estadounidenses pueden ser adictos a las tarjetas de crédito, pero a los asiáticos les gustan los cargos a la factura del teléfono. Los alemanes y los holandeses usan tarjetas de débito. En las regiones subbancarizadas como Filipinas y Brasil intercambian efectivo por tarjetas con códigos de barras para realizar compras online. “Adyen no siente agobio por la infraestructura existente”, dice Aaron Goldman, socio de la firma de riesgo General Atlantic, que dirigió una inversión de 250 millones de dólares en Adyen en 2014. “Es un sistema simple y directo”.

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Adyen duplicó su volumen de transacciones el año pasado hasta los 50.000 millones, mientras que sus ingresos netos crecieron un ‘simple’ 89%, hasta los 350 millones, debido a la debilidad del euro. Los honorarios de Adyen caen con el volumen, la empresa gana en total menos del 1% por cada dólar procesado, muy por debajo del 2 a 3% que Square, PayPal o Stripe se llevan. Ésta es la razón por la que Adyen tiene ingresos inferiores a Stripe (el año pasado rondaron los 450 millones de dólares) con el doble del volumen de pagos. No es un golpe contra Adyen: la compañía obtuvo ganancias de 45 millones en 2015 y ha sido rentable durante 5 años consecutivos, algo raro entre los ‘unicornios’. Las empresas están en diferentes segmentos del mercado. Adyen abastece a grandes operaciones internacionales, mientras que Stripe se enfoca en la comunidad de startups desarrolladoras de aplicaciones, compensando ese volumen más bajo de operaciones mediante el cobro de un margen ligeramente superior.

No hay duda de que los pagos son un negocio árido, pero consigue buenos réditos con los fondos de inversión. Un tercio de los ‘unicornios’ de fintech se enfocan en los pagos, de acuerdo con Finovate. Adyen ha conseguido 270 millones y tiene una valoración de 2.300. Sus inversionistas incluyen a General Atlantic, Index Ventures, Felicis, Temasek y Iconiq Capital, que invierte dinero de Mark Zuckerberg y Reid Hoffman. Stripe, fundada por los hermanos Patrick y John Collison, logró 100 millones el verano pasado (290 millones en total hasta la fecha), y está valorada en 5.000 millones. PayPal, escindida de eBay en julio, se ha aferrado a su mercado con una valoración de 40.000 millones.

La mejor opción

Arnout Schuijff, que construyó la plataforma que sirvió de base para Adyen, Bibit, comenzó por contratar a un equipo de desarrolladores de software que pasó el año siguiente construyendo una plataforma rápida en la nube usando las últimas herramientas de código abierto, y la dotaron de capacidad para añadir más monedas y métodos de pago sin necesidad de hacer grandes modificaciones.

Para las empresas globales, más métodos de pago se traducen en mayores ventas. “Queremos proporcionar una experiencia localizada y dar a la gente sus opciones de pago preferidas”, dice el jefe del pagos de Airbnb, Kapil Mokhat. “En lugar de construir integraciones directas a cada método de pago, usamos Adyen”. Spotify, que usa Adyen para la mayoría de sus mercados internacionales, vio su conversión de pagos prácticamente duplicarse. Evernote, que tiene 70% de su negocio fuera de EE UU, realizó su expansión global antes de estar lista. El siguiente movimiento de Adyen, explican sin más detalles, son las tiendas físicas.

Forbes

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