En los últimos años los millennials se han convertido en la generación más importante para los marketeros. Sus particularidades los convierten en unos consumidores poco habituales, exigentes y a los que cada vez es más difícil conquistar. Su heterogeneidad les convierte en un grupo único pero al mismo tiempo se ha tendido a estereotiparlos, algo que, aunque resulta imprescindible a la hora de establecer estrategias de marketing, no es acorde a la diversidad que impera en esta generación.

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Gracias precisamente a estas particularidades han roto con las normas establecidas no solo en el mercado de consumo sino también en el laboral. Pero como no hay que tomar la parte por el todo, les mostramos, gracias a Fast Company, 4 estereotipos que se atribuyen a los millennials en el ámbito laboral pero con los que ellos mismos no se identifican:

1. No soportan las críticas

Se tiende a pensar que los millennials están tan centrados en sí mismos que no son capaces de asimilar el feedback constructivo que pueda dañar su frágil ego. Para Nathan Chaffetz de 30 años el problema de su experiencia laboral residía en que “suavizaban tanto el feedback que me resultaba difícil entender qué querían”. Ahora, en su nuevo trabajo como director de desarrollo de negocio en la plataforma de reclutamiento de talento Perfect Loop, se esfuerza en derribar categorías y elegir a la gente en función de los puestos que encajen mejor con su personalidad y habilidades.

2. Esconden su inmadurez bajo una falsa apariencia adulta

El término “adulting” surgió hace tres o cuatro años cuando los veinteañeros comenzaron a utilizarlo para referirse a tareas como pagar el alquiler. No obstante, ha sido visto por los “mayores” como un signo de necesidad de reconocimiento por comportarse como adultos cuando en realidad se trata de tomarse las cosas a broma.

3. El narcisismo es su religión

La gran popularidad de redes como Instagram o Snapchat junto con la fiebre selfie han generado una imagen de esta generación tremendamente narcisista. La obsesión por cuidar al máximo la imagen digital ha dado lugar a que sean encasillados como ególatras. Sin embargo, la desesperada necesidad de atención social en las redes no es una cuestión de edad. De hecho, no hace falta ir muy lejos para encontrar a septuagenarios utilizando las plataformas sociales para alimentar su ego tanto como un millennial.

4. Son vagos, inconformistas y demasiado sensibles

La vagancia es algo desconocido para los millennials que si por algo se caracterizan es por asumir responsabilidades y no conocer límites. Que no se quejen y aborden sus tareas con la mejor de las actitudes no quiere decir que no se agobien, no trabajen o no dediquen 20 horas al día a su trabajo. Con respecto a la sensibilidad y al inconformismo los millennials se preocupan mucho más que las anteriores generaciones por su salud mental y bienestar. Es una cuestión importante para ellos saber desconectar de las responsabilidades laborales y priorizar su calidad de vida, un concepto que choca con la mentalidad de los más mayores. Generalizar nunca es bueno y menos cuando estamos ante una generación que rompe moldes y que, por mucho que quieran catalogarla, sigue y seguirá siendo inclasificable.

Marketing Directo

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